Opinión

Algunos se agarran a un hilo de seda

En un mundo donde la polarización ideológica parece haber alcanzado su punto máximo, es crucial detenerse y reflexionar sobre la naturaleza de nuestros argumentos y el sesgo que impregna nuestras percepciones. Es un hecho común sentir la necesidad de aferrarse a cualquier argumento, por más débil que sea, cuando nos encontramos en una situación de confrontación o peligro, como si estuviéramos agarrándonos a un hilo de seda o a un clavo ardiendo en busca de salvación.

Esta tendencia se manifiesta con claridad en los debates contemporáneos, donde defender lo indefendible se convierte en una especie de arte para algunos. Los argumentos, más que sólidos fundamentos lógicos, parecen tan endebles como el sabor del tabaco holandés o tan inconsistentes como la firmeza de un muelle de guitas. En un afán por no ceder terreno o reconocer los méritos del contrario, se recurre a cualquier recurso, por más insustancial que sea.

Este fenómeno se observa con frecuencia en el ámbito digital, donde los trovadores modernos se esfuerzan por reinterpretar la realidad según su propia narrativa, distorsionando los hechos para encajarlos en su visión del mundo. Para ellos, no hay verdad objetiva, sino simplemente la verdad que mejor se ajusta a su propia ideología. Todo lo que contradiga esta perspectiva estrecha es descalificado sin contemplaciones, relegado al ostracismo de lo que no encaja en su concepción del mundo.

Esta mentalidad estrecha, que solo admite el pensamiento único, es un obstáculo para el progreso y la comprensión mutua. Un claro ejemplo lo hemos visto en las críticas recibidas por el presupuesto para combatir el alga asiática en el municipio de Tarifa, que ha sido levemente aumentado, y que voces socialistas han criticado. Una actitud que deja entrever la rabia y la humillación de verse en la oposición y no ostentando el sillón del poder. Y así, pensarán los vecinos y vecinas que lo lean, ¿no es mejor recibir una pequeña cantidad más que quedarnos como en ejercicios anteriores? Sabedora que un municipio con más de 20 kilómetros de playa necesitaría de una mayor implicación y dotación económica de las administraciones supramunicipales, no se trata de celebrar con fuegos artificiales el aguinaldo recibido, pero tampoco se trata de criticar ese pequeño gesto de buena fe. Encerrarse en una burbuja ideológica impide el diálogo constructivo y la apertura hacia nuevas ideas y perspectivas. La diversidad de opiniones y enfoques es fundamental para enriquecer nuestro entendimiento del mundo y encontrar soluciones efectivas a los desafíos que enfrentamos como sociedad. Y al final, el exceso de protesta genera pérdida de credibilidad porque el vecino, la vecina, o lo que es lo mismo el elector comienza a darse cuenta que eso no es oposición, sino una rabieta tremenda por que el pueblo les ha puesto en oposición.

Por eso, es hora de dejar atrás la rigidez mental y la cerrazón ideológica. Debemos aprender a valorar la diversidad de opiniones y estar dispuestos a cuestionar nuestras propias creencias en aras de un entendimiento más profundo y una convivencia más armoniosa. Solo así podremos construir un futuro donde la tolerancia y el respeto mutuo sean los pilares de nuestra sociedad.

Serena Palabra

Serena Palabra es mucho más que una escritora de opinión; es una defensora incansable, una narradora de historias de resistencia y una voz poderosa que rompe barreras. Licenciada en Historia. Soltera por elección. Madre de cuatro mininos adorables. Disfruto cada amanecer en mi playa de Bolonia, me encanta terminar el día enganchada a un buen libro y explorar nuevos senderos.

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