Opinión

Las dos caras del carnaval: Pasión y desilusión

Seguramente muchos de ustedes han visto en TikTok videos en los que alguien prepara con todo su cariño e intención sorprender a otra persona, solo para descubrir que el verdadero sorprendido es él mismo, al conocer una reacción inesperada. Como ejemplo, imaginemos una propuesta de matrimonio donde el novio organiza una sorpresa con un grupo musical y una cena romántica, pero la novia rechaza comprometerse al sacar el anillo.

Algo similar debió sentir Alberto Gamero al conocer el veredicto del jurado en el Concurso Bicomarcal de Agrupaciones de Tarifa. Es inevitable que el veredicto se llame «fallo», ya que nunca se puede complacer a todos, y las opiniones son tan diversas como las personas en este pueblo. Sin embargo, en nuestra sociedad que avanza rápidamente y tiende a lo superficial, a menudo no se valora el esfuerzo sobrehumano que realizan algunas agrupaciones para ofrecer su mejor actuación.

Quizás mientras leen esto, piensen que todos se esfuerzan por igual, pero lamento decirles que no es así. Llevar a cabo un proyecto altruista implica gastos de dinero, esfuerzo y sacrificio. Significa renunciar a tiempo con la familia, cumplir incluso cuando no se tiene ánimo, y encontrar recursos para hacer realidad un proyecto preparado con el corazón.

Es posible que esta reflexión resuene en muchos, ya que este periódico nació de una asociación sin fines de lucro con el propósito de promover a Tarifa y dar visibilidad a personas como El Pipa, Eduardo Valencia, Jesús El Pajarito, Savitri Chablani, Jose Carlos Luque, Victor García, Mari Luz López y muchos otros que, con su pasión y dedicación, enaltecen no solo el carnaval de Tarifa, sino también nuestro municipio.

Por lo tanto, al menos, «las chicas endemoniadas» de Alberto Gamero deberían haber obtenido el segundo premio como mínimo. Si el jurado se hubiera informado, habrían apreciado el esfuerzo titánico de una agrupación que renovó por completo su repertorio para ofrecer un espectáculo a la altura del amor y la pasión que sienten por su tierra natal. Lamentablemente, el jurado no estuvo a la altura para entender el esfuerzo, la dedicación y la dificultad de esta gesta.

Quizás haya muchos «expertos» que creen tener la última palabra, o que expresen su frustración personal en sus valoraciones. Quizás por eso no entendí aquel primer pasodoble en la semifinal que hablaba de la envidia; sin embargo, hoy, tras lo ocurrido, comprendo el dolor y el mensaje detrás de esas letras.

Aunque suene a cliché, siempre nos quedará la calle, pero también es cierto que a nadie le amarga un dulce. Si queremos potenciar el carnaval y revitalizar las agrupaciones de Tarifa en nuestro teatro, debemos apoyar a quienes se esfuerzan al máximo para ofrecer lo mejor de sí en esta fiesta.

Quien escribe ha tenido la suerte de ser testigo en este concurso del gran amor que estas cuatro agrupaciones tarifeñas sienten por su pueblo, así como del esmero con el que han preparado cada uno de sus repertorios. Por lo tanto, concluyo esta reflexión con otra frase de mi madre: «A los tuyos, con razón o sin ella». Y si además tienen razón y hay pruebas objetivas que demuestran el esfuerzo y el buen trabajo, aún más razón para reconocerlo. ¡Que viva El Pipa! ¡Que vivan las agrupaciones de Tarifa! ¡Y que viva el carnaval!

El resto solo puede presumir de haber sido jurado, mientras que estas cuatro agrupaciones tarifeñas no solo tuvieron el coraje de subirse al escenario y entregarse completamente a su pueblo, sino que no me cabe duda que el buen aficionado del carnaval, el que como a mí le gusta a rabiar esta fiesta, sabrá resarcir con creces el injusto fallo del jurado.

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4 comentarios

  1. Muchas gracias por tus palabras,
    Que se vea como manipulan nuestras fiestas atacando a los grupos locales

  2. Muchas gracias por dedicar tiempo en escribir y dar la cara por nosotros la jurado más valiente con diferencia, normal que ladren los otros perros, muchas gracias Valiente

  3. Gracias por ser valiente y enseñarle al pueblo la putrefacción que tienen algunos!! Ana Maria Ros Domínguez mil gracias.

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