Carnaval de Tarifa

Noche de viernes con sabor agridulce en el Falla

La velada del Carnaval gaditano prometía destellos, pero, entre tangos y críticas, quedó más empañada que el faro Camarinal en una noche brumosa. El coro de Pedrosa y David Fernández, apodados ‘Los Iluminados’, brillaron con luz propia, aunque más por la potente presentación que por el contenido en sí. Iluminaron, pero la noche seguía nublada.

Kike Remolino, a la guitarra, construyó tangos que fueron tan sólidos como un castillo de naipes en manos de un niño. La princesa Leonor fue invocada, pero no estamos seguros si para encender la luz de la república o simplemente para encontrar la salida de este enredo musical.

La comparsa barbateña, ‘Welcome to Cádiz… picha!’, regresó con más críticas que un crítico de cine malhumorado. No es fácil vivir en Cádiz con especuladores inmobiliarios; al menos, eso es lo que nos contaron entre princesas y miserias españolas. El popurrí cerró la historia de su retorno, pero como en las malas películas, el final fue predecible.

Desde Turquía, con escala en La Rinconada, llegaron ‘Los Excalvos’. ¿La solución a la alopecia? Hacerse un injerto para tener el coco como ‘El Alemania’. Un viaje cómico que parecía más bien un vuelo con turbulencias. Los cuplés se desinflaron más rápido que un globo pinchado, y el popurrí explotó en golpes que sonaron más a desesperación que a risas.

‘Momosapiens’, una comparsa campogibraltareña, mostró buenas intenciones, pero entre pasodobles largos y cuplés que no encandilan, tuvieron problemas de interpretación. El popurrí intentó rescatar la actuación, describiendo la construcción de la comparsa, pero el edificio no terminó de levantarse con éxito.

Los hermanos Alvarado regresaron con ‘No eres tú, soy yo (los egocéntricos)’. Evidentemente, se quieren mucho y también a Cádiz. Criticaron la idea de un concurso de coplas dedicadas al equipo amarillo, pero sus cuplés eran más bien como autogoles. Aunque, en su defensa, el público reconoció su gracia en el popurrí.

Finalmente, Francis Sevilla Pecci presentó una comparsa clásica: ‘Los gritos de Cádiz’. Con pasodobles que criticaban la falta de museo para el pellizco de una copla y el colapso de la sanidad andaluza, intentaron mantener la cordura en una noche carnavalesca llena de alaridos.

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